La pasión que viene de algo más que “motivación”

Por: Charlie Otero “Manito conferencista”

Mis aprendizajes están llenos de aventuras y las aventuras que vivo están llenas de lecciones que Dios me regala y decido aprovechar; así hace 14 años comenzaba un camino de estudios en temas relacionados con la psicología y la mente humana, que sigue hasta hoy, y que con frecuencia las personas me pregunten si lo que yo hago en mi día a día es ser “motivador”. 

Te comparto que ese término nunca ha sido de mi agrado, pues creo que un “motivador” es un “agente externo” que produce motivación a otros y realmente eso no me considero.  Me siento más identificado con un “influenciador” es decir alguien que influye para que la persona detone sus programas  mentales y active los poderosos talentos que Dios le dio al concebirlo.

Me preguntan mucho ¿de dónde viene mi pasión?, y ¿qué pueden hacer las personas para sentirse apasionados o llenos de vida?  Te comparto que mi pasión viene de dos causas principales y lo más increíble es que esas causas están también en ti. 

Causa 1.  El propósito que me mueve.  Creo firmemente que Dios me creo para algo al enviarme a la tierra y llegar al vientre de la mejor mamá para mi (mi mamá Betty Meza Moreno, quien vive, la amo y sigue siendo una gran maestra para mi). Mis papás me dieron la mejor educación que creyeron y siempre me acercaron a Dios; quien nunca se cansó de esperarme a que descubriera la misión por la cual me había enviado: “Revolucionar los corazones de personas con su amor y acompañarlos a ver la vida con  ojos de amor y esperanza”.

Así que Dios te mando a “algo” a la tierra y te puedo asegurar que es una misión poderosa y única.  Quizá ya la vives y sabes cada día a que salir al mundo; quizá estás en el proceso de descubrirlo.   Quizá has perdido las fuerzas y has dejado de creer.  Hoy te lo recuerdo y te ánimo a qué acudas desde tu corazón a Dios, a través de Jesús y le digas que “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (F4:13) y con esa fuerza salir a descubrir según tus talentos, tu gran misión de vida.

Causa 2.  El espíritu de Dios.  Sabías que entusiasmo significa “en Dios” (etimología Griega). Cada día lo veo como mi primer día, me emociona saber que amanecí y le agradezco a Dios su “gracia” y su gracia se convierte en una especie de “súper poder” para salir a la vida.

Sabes que esa “gracia” la tienes a tu alcance, no tiene precio, ya fue pagada por ti y por mi y solo es cuestión de aceptar desde lo más profundo de tu corazón que Jesucristo te amó tanto que la ganó para ti.  

Es como un tesoro que si no lo sabías, al descubrirlo y verlo tan accesible puede causarte miedo o sorpresa; pero el Amor de Dios no tiene límites y quizá sea hoy el día que te atrevas a hablar con Él y aceptar su gracia con esta sencilla oración.  (Háblale a Dios desde tu corazón)

“Gracias Dios por que me mandaste a la tierra para algo, gracias por la familia que me recibió e hizo lo mejor posible, gracias por estos años de vida y que hoy pueda reconocer desde mi corazón, el amor que me tienes hasta el grado de mandar a tu hijo Jesucristo a morir por mi, perdonar mis pecados con su gracia y saber que cuando mi vida en la tierra termine, llegaré al cielo contigo.

 

Acepto que Jesucristo es mi amigo, Señor y Salvador y que es Él quien me llena de su fuerza y amor para vivir apasionadamente. 

 

Amén”

Ten la certeza de que Dios no se cansará de mandarte su fuerza, amor y perdón sea cual fuera tu vida pasada. 

Dios es bueno y se que hará que tu vida comience a ser apasionadamente divertida. 

Comparte este blog F4:13 a personas que sepas necesitan fuerzas, esperanza y alegría. 

Vamos ConTodo

¡¡¡Dios te bendiga!!!