A un año de mi Revolución en Cristo

Por: Charlie Otero “Manito conferencista”

El 17 de diciembre del 2017 felizmente me bautizaba como seguidor de Jesucristo en PIB. (Primera Iglesia Bautista) mismo día que Lis, mi socia de vida, tomaba junto conmigo la decisión de dar ese paso lleno de esperanza y fe.

El 20 de enero del 2018, un mes después de comentarles a los que amamos nuestra decisión y escuchar todo tipo de reacciones, escribía un artículo que resumía “mis motivos con Dios” de la decisión y comprendíamos con más claridad la sorpresa que para algunos significaba y lo poco “lógico” que les sonaba contra sus creencias, pensamientos o experiencias previas.  

A un año Dios no solo nos ha fortalecido en el perdón a los que pudieron mostrar cierto rechazo, sino que es sorprendente recorrer los caminos tan llenos de Sus bendiciones recibidas. 

Nuestra decisión no era cambiar de religión; era seguir a Cristo de forma auténtica y coherente grabando su sello de Amor Perfecto en nosotros y en el corazón de nuestras hijas.  Recordando el pasado, veo como nos “urgía” ser honestos con la necesidad de que en nuestro matrimonio el centro fuera Dios y que nuestras hijas adolescentes encontraran en Jesús las respuestas a las confrontaciones del mundo, de lo fácil que es caer en el placer que vende una cultura sin Dios o con otros dioses. 

Y así comenzó la revolución, primero en nuestros corazones “dándole la vuelta” a lo establecido, a lo religioso o institucional que no contribuían al conocimiento de Dios en mi vida, ni a enamorarme de sus mensajes escritos en la biblia.    Era una identidad en Dios “a medias”. Lo seguía desde hace años, era mi amigo; pero no era un atrevido vocero de su mensaje para salvar más almas. 

La revolución dejó atrás el miedo “a seguir igual” por una promesa en la que Él nos llamó primero, pero no lo oía.  Al oírlo y entender desde mis entrañas su muerte y triunfo con la gracia que nos da de forma gratuita y con un amor inmenso que no está condicionado a mis fallas, la revolución tomaba sentido. 

La revolución no podía quedar solo en mi vida o de mi familia, pues fuimos bendecidos con la alegría que nuestras hijas en poco tiempo, Dios las llamaba a ser bautizadas, seguirlo y servirlo valiente y poderosamente.    La revolución debía ir al ADN de nuestra empresa Manito Consulting Group e integrar a Cristo como nuestro accionista principal y nuestro propósito para darle al mundo empresarial una revolución desde el fondo de sus corazones. 

Esta revolución la hacemos con prudencia y amor.  Queremos que nadie se sienta rechazado sino por el contrario que sepan que la ciencia y la fe son más poderosas unidas que divididas, y que el Amor es la fuerza de nuestra revolución; pero un amor como el que Jesús vino a heredar, un amor en acciones de entrega, perdón y compasión. 

Somos revolucionarios para desafiar aquello que por tradición sigue sin funcionar a plenitud; somos valientes seguidores de esos primeros pasos que Jesús emprendía al confrontar  lo religioso y tradicional con lo sencillo de su amor y enseñanzas, todas plasmadas en la biblia; que por cierto en este año se convirtió en mi libro de consulta favorito y que acudo a él cada mañana, tarde o noche para confrontar mis pensamientos con los de Dios. 

¡Te quiero invitar a que cuestiones si quisieras ser un atrevido promotor de la causa de Jesucristo!  No es cambiarte de religión, es adoptar una identidad poderosa ante la realidad de una sociedad que nos consume por momentos, parece vencedora con sus quejas o insultos sobre autoridades y nos hace creer que la vida es corta y que la plenitud es hacer lo que te gusta con el riesgo hasta de perder tu vida. 

¡Créeme hay algo más!  Te invito a que lo platiquemos con amor o al menos lo platiques con Dios y escuches que te dice ante la locura de que sigamos su Revolución

¡¡¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!!! Esa es nuestra fuerza F4:13

 

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