Nunca dejes una deuda de tu corazón pendiente para mañana

Nuestro corazón ante un conflicto fuerte con alguna persona, teniendo o no “la razón” puede resultar necio y perder las “ganas” de amar o de pedir perdón.  Hemos aprendido inconscientemente un modelo de amar más “de ganas” que “de convicción” y hemos olvidado por momentos un amor más poderoso que la voluntad humana. 

Solemos creer, después de una pelea con alguien que amamos, que el tiempo “arreglará las cosas” como si el tiempo fuera magia.  Sin duda el paso de las horas hará que veamos diferente el asunto en conflicto, más definitivamente no soluciona la raíz del mismo.   Al dejar que “el tiempo” remedie nuestros problemas emocionales con otros, sin darnos cuenta, dejamos “deudas emocionales” sin saldar por nuestro amor.   Pensamos: “no pasa nada”, “mañana le llamaré”, “cuando lleguen las fiestas decembrinas lo arreglaremos si es posible” y si... el tiempo no llega ? 

 Quizás has vivido momentos desgarradores de tristeza en el funeral de una persona que “esperó” otro día y se olvidó que somos mortales dejando una “deuda emocional” con alguien que en verdad amaba. A veces es: “demasiado tarde” para pedir perdón o “no es buen momento para decir te amo”.  En resumen: no te confíes de las ganas de tu corazón, pues el corazón es caprichoso y engañoso (Jeremías 17:9)

 ¿Y si mi corazón pierde las “fuerzas de amar” por voluntad y consciencia?   Aquí el para qué de nuestro Plan F4:13

 

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

 Dios sabe nuestro potencial aún en el cansancio emocional.   Sabe que si solo actuamos de acuerdo a nuestros deseos de amar, podríamos dejar “deudas emocionales” que incluso podrían acumularse sin llegar a saldarse durante nuestro tiempo de vida o de la vida de los que amamos.   Confiar en el Amor de Dios es más poderoso que confiar solamente en el deseo de nuestra mente y corazón.   El nos pide algo específico: “Renueva tus fuerzas en mi y jamás dejes para mañana lo que hoy puedes ejecutar en mi amor”

 Dios jamás nos deja de amar, menos nos queda a “deber” el perdón de una de nuestras fallas, incluso por las más graves.  Reconocer que Jesucristo dio la vida por ti y por mi para nuestra salvación del pecado y nos dio una vida eterna, nos hace poseer su gracia y amar con su corazón, que es un corazón de amor infinito.

Quizá quieras conocer y experimentar más de su amor y para ello cuentas conmigo y nuestro equipo de revolucionarios que con amor te podríamos acompañar.    Ahora te invito a que hagamos una oración Juntos para que el Amor de Dios te fortalezca ante cualquier “deuda emocional” que puedas tener y requieras sus fuerzas para actuar.

Lee desde tu corazón esta oración y luego repítela con tus ojos cerrados y tus propias palabras. 

 “Dios que eres bueno, te agradezco por la vida que hoy me das y por el amor tan inmenso que me tienes al grado de dar la vida por mi en la figura de tu hijo Jesucristo. 

 Sabes que mi corazón se desanima y mi mente se inventa historias para evitar pedir perdón a esa persona que amo, o soy limitado para expresar en acciones y palabras el amor que tengo por ellos.   Ayúdame a saldar esas deudas emocionales con los que amo y te pido confiado de tu inmenso amor, que fortalezcas mi corazón con tu espíritu para poder amar a las personas como si fuera el último día de mi vida.

Fortaléceme amado Dios y siguiendo tu ejemplo, haz que pueda amar con fuerza y no por capricho. 

Todo esto te lo pido confiado en el poderoso nombre de Jesucristo.  Amén”

Dios actuará seguramente con su fuerza y ahora corresponde que actúes con certeza y amor.  

Haz una lista de aquellas personas a las que has postergado alguna acción amorosa o de perdón y procura, fortalecido por la oración en Dios, actuar en consecuencia. 

Recuerda que todo lo puedes el Cristo que nos fortalece.   F4:13.

¡ConTodo!