Cuando tus debilidades se REVOLUCIONAN en fuerzas

Por: Charlie Otero “Manito Conferencista”

De niños solíamos escuchar de nuestros formadores, especialmente en alguna actividad deportiva, que “debíamos luchar con nuestras propias fuerzas hasta morir”.  

Crecimos creyendo que lo correcto es “pelear” para lograr algo que a veces se tornaba sumamente complejo y por momentos parecía imposible.    Y así llegaría el fracaso o la caída, aún habiendo luchado con todas nuestras fuerzas sin éxito y a veces sintiéndonos desanimados por creer que “no somos suficientes”, “no hemos luchado lo necesario” o “perdimos nuestras fuerzas ante un rival superior a nuestras capacidades”.

Todos hemos transitado periodos de este tipo de desánimo, frustración y agotamiento. ¿Te ha pasado? ¿Has visto a alguien rendirse y parecer estar convencido que no hay más que hacer?

¿Qué pasaría si aprendimos sólo un camino y nos olvidamos del camino en el que Dios engrandece y perfecciona  al hombre en sus debilidades?

¡Suena loco! Así lo narra Pablo en varias de sus cartas. De una de ellas viene el nombre de este Plan F4:13 (por el Pasaje Bíblico Filipenses 4:13), y donde nuestro propósito es darte a conocer nuevas estrategias que desafíen tus creencias previas e integres nuevos caminos para alcanzar el enorme potencial bajo el cual Dios nos diseñó.

Y así lo cita Pablo: “De buena gana me gloriaré más bien de mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”   Y quiero enfatizar en la actitud que Pablo nos muestra “de buena gana” y no peleando con nuestras propias fuerzas para ocultar o negar ciertas debilidades, pues al negarlas no nos permiten aceptar que “en Cristo todo lo podemos” (F4:13)

Ser vulnerables ante nosotros es aceptarnos imperfectos, ser vulnerables ante Dios es permitirle actuar con Su poder transformador en nuestras vidas.

Así que si te vas a “rendir”; vale la pena rendirnos ante Dios que nos ama y desea perfeccionarnos y potenciarnos al aceptarlo con Su gracia y amor como nuestro Señor y Salvador.  

Te invito a que oremos por nuestras debilidades y que invitemos a Dios a suplantar nuestras fuerzas por decisión y fe:

“Querido Dios gracias porque me has permitido aprender en mis derrotas, que por más que lucho con mis fuerzas, podría estarme engañando y negando tu acción poderosa sobre mi.

Hoy decido rendirme ante ti, confiado que con tu gracia, Tu poder se perfecciona en mi debilidad y actúas de forma poderosa en mi vida. 

Se que bajo tu cuidado, renovaré las fuerzas que he perdido y que necesito para continuar el proyecto de vida que tu diseñaste para mi con tu infinito amor.

Gracias por la vida de tu hijo Jesús que con su gracia restaura mi vida y mis fuerzas en mi camino por la vida y hacia la eternidad. 

En el nombre poderoso de Jesús. Amén. “

Te invito a hacer de corazón esta oración apartándote por momentos del ruido y escuchar la voz amorosa de Dios en tu vida.

Y recuerda F4:13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

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