“No eres lo qué haces, ni lo que fuiste, ni el momento que hoy vives. ”

Por: Charlie Otero “Manito conferencista”

Trabajar en la identidad de las personas es apasionante.   Tradicionalmente me encuentro personas que han condicionado su identidad a momentos, sucesos, apellidos, títulos entre otros, y ¿sabes algo? eso no es su identidad.

¡¡¡Eres mucho más que eso!!!

Cuando haces la pregunta ¿Quién eres? aparecen personas que te leen su tarjeta de presentación.  “Soy el ejecutivo top de ventas”; “Soy el especialista en tal rama de la ciencia que solo se estudia en tal instituto”; “Soy Juan Smith y trabajo en tal corporación u organización”. Tu función por más bella, trascendente o importante jamás definirá tu completa identidad. 

¡Eres mucho más que eso!

También otros dicen lo que fueron en el pasado. Hablan de historias de éxito normalmente de 5, 10 o 30 años atrás.  Cuando estudiaron algo en otro país; sin pensar que esos años que han transcurrido esos estudios se han hecho obsoletos. A veces la gente dice: “soy una persona divorciada que fue lastimada” o algún suceso doloroso del pasado parece ha definido su identidad.   

¡Eres mucho más que eso!

También suelen decir en algún “punto exitoso” de su vida: “soy una mamá o papá con unos hijos maravilloso”; “soy el ejecutivo más joven promovido de la firma”; “soy el deportista mejor pagado”; “el cantante más popular”.  Nadie se atreve a decir “en este momento”; pues sabes, todo es pasajero y cuando ese éxito pase, qué serás entonces?

¡Eres mucho más que eso!

¿Sabes quién eres? (Según mi interpretación luego de años de investigar) eres un ser tremendamente hermoso hecho a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26)

Eres la congruencia o incongruencia de los valores que dices creer. Somos el actuar de esos principios, es decir: si digo “soy un seguidor apasionado de Jesucristo”; somos la expresión viva o muerta de esa fe; pero ante todo, somos hijos de un Dios y cuando aceptas que Jesús vino a dar la vida por ti y lo reconoces como el que te dio la gracia para salvarte de la oscuridad cada vez que fallas; entonces eres un hijo de Dios determinado por su amor y la salvación.

¡¡¡Eso eres!!!

¿Te faltan fuerzas?; ¿te ganan los miedos para aceptar tal relación paternal y de salvación? ; oremos para que “Todo lo puedas en Cristo que es nuestra fuerza” (F4:13/Filipenses 4:13)

Repite esta oración si gustas:

“Señor quiero ser tu hijo y quiero ser más que lo que digo que soy o he creído que no soy. Quiero ser pleno en ti, pertenecer a ti, reconocer que me salvaste al dar tu vida para regalarme la eternidad y la fuerza de la gracia. Quiero ser la persona que tú has diseñado.

Ponemos esta intención en el poderoso nombre de Jesús.  Amén.

Vamos #ConTodo